Por Edgardo Maffú
Director Editorial de Contacto Funerario
Las ferias internacionales suelen ser escenarios donde se presentan nuevos productos, tecnologías y servicios. Sin embargo, muchas veces lo más valioso ocurre lejos de los stands comerciales. Ocurre en las conversaciones, en los encuentros espontáneos y en los intercambios entre colegas que comparten los mismos desafíos, aunque trabajen a miles de kilómetros de distancia.
Durante la Feira Funerária de Recife 2026, tuvimos la oportunidad de recibir en el stand de FADEDSFYA y Contacto Funerario a Roberto García, vicepresidente de la Asociación Nacional de Directores de Funerarias de México y una de las voces más activas del sector funerario latinoamericano.
La charla comenzó hablando de la feria, pero rápidamente se transformó en una reflexión mucho más amplia sobre el presente y el futuro de la actividad funeraria.
Una industria que está cambiando
Mientras observábamos el movimiento constante de los pasillos, coincidimos en una sensación que se repetía entre muchos asistentes.
La feria estaba llena de gente joven.
También había una fuerte presencia femenina.
Y eso no pasó desapercibido para Roberto García.
«El sector y la industria están cambiando. Hay nuevas generaciones, nuevos productos y una presencia femenina cada vez más grande que aporta una sensibilidad impresionante», comentó.
La observación parecía sencilla, pero en realidad reflejaba una transformación profunda.
Durante décadas, la actividad funeraria estuvo asociada a estructuras familiares tradicionales y a modelos de trabajo muy conservadores. Hoy la realidad es diferente.
Las nuevas generaciones llegan con otras ideas, nuevas formas de comunicación y una mirada distinta sobre el servicio.
«Hoy es una industria muy variada y alegre», resumió García.

Brasil y el espíritu latinoamericano
La conversación también giró alrededor de la experiencia que ambos estábamos viviendo en Recife.
Brasil logró reunir a miles de profesionales del sector funerario en una feria donde los pasillos permanecían colmados de visitantes incluso durante las últimas horas de la jornada.
«El brasileño es muy cálido. Al fin y al cabo somos latinos», señaló.
Y era difícil no coincidir.
A pesar de las diferencias idiomáticas, el clima general de la feria estuvo marcado por la cercanía, la predisposición al diálogo y el intercambio permanente de experiencias.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue precisamente el interés de los asistentes por conocer lo que sucede en otros países.
«Antes los eventos eran muy regionales. Hoy te encuentras gente de todos los países. Está muy globalizado», explicó.
Después de la pandemia, el mundo se abrió
Uno de los momentos más interesantes de la entrevista llegó cuando intentamos encontrar una explicación a este fenómeno.
¿Por qué hoy existe tanta necesidad de viajar, participar en congresos y generar vínculos internacionales?
Para Roberto, la respuesta está directamente relacionada con la pandemia.
«La gente cambió mucho a partir de la pandemia. Quiere salir, conocer y, como funerarios, queremos conocer el mundo.»
La reflexión generó inmediata identificación.
Quienes atravesaron aquellos años recuerdan el aislamiento, las restricciones y la necesidad de tomar decisiones en tiempo real frente a situaciones completamente desconocidas.
Según explicó García, la pandemia dejó una enseñanza muy importante para el sector.
«Si hubiéramos tenido esta conexión internacional antes, probablemente muchas cosas se habrían resuelto más rápido.»
El último eslabón de la salud pública
La conversación se volvió especialmente profunda cuando apareció un tema que atraviesa a todos los países.
El reconocimiento profesional de la actividad funeraria.
Durante la pandemia quedó demostrado que los funerarios desempeñan un rol fundamental dentro del sistema sanitario.
Sin embargo, muchas veces ese trabajo continúa siendo invisibilizado.
«Nosotros somos el último eslabón de la cadena sanitaria y debemos pelear para ser reconocidos como personal de salud», afirmó.
La frase quedó resonando durante varios minutos.
Porque detrás de cada servicio existe una tarea profesional compleja que involucra bioseguridad, acompañamiento familiar, logística, gestión emocional y responsabilidad social.
La pandemia ayudó a visibilizar parte de esa realidad, pero todavía queda camino por recorrer.
Guadalajara se prepara para recibir al sector
Naturalmente, la conversación derivó hacia FUMEXPO, la principal feria funeraria de México.
García confirmó que la próxima edición se realizará del 14 al 16 de octubre en Guadalajara y que la organización trabaja para seguir ampliando su alcance internacional.
«Queremos invitar formalmente a la gente de Brasil y Argentina para participar de nuestros foros de intercambio comercial y gubernamental.»
La feria contará con cerca de cien stands distribuidos en más de 5.000 metros cuadrados de exposición y volverá a albergar la Cumbre Internacional, un espacio que reúne asociaciones y dirigentes de distintos países latinoamericanos.
Inteligencia artificial, sostenibilidad y mascotas
Los temas previstos para la próxima edición permiten comprender hacia dónde se dirige actualmente el sector.
Entre ellos aparecen cuestiones como inteligencia artificial, redes de valor, sostenibilidad y profesionalización institucional.
Pero hubo un tema que despertó especial interés durante la charla.
El crecimiento de los servicios para mascotas.
«En México estimamos que este segmento ha crecido alrededor de un 300% durante el último año», comentó.
Detrás de esa cifra aparece un fenómeno que se repite en numerosos países.
La creciente humanización de los animales de compañía y la necesidad de brindar respuestas profesionales a las familias que atraviesan su pérdida.
«Debemos entender que para cuidar la salud emocional y mental de las personas en duelo, también debemos considerar a las mascotas.»
Una vez más, la actividad funeraria demuestra su capacidad para adaptarse a los cambios culturales y sociales.

Compartir en lugar de competir
Quizás uno de los conceptos más interesantes de toda la conversación surgió cuando Roberto recordó sus primeros años dentro de la profesión.
«Soy tercera generación en este sector y recuerdo que antes era muy celoso. No se compartían las ideas.»
Hoy la situación es diferente.
Las asociaciones colaboran entre sí.
Los profesionales viajan.
Las experiencias se intercambian.
Las capacitaciones se realizan incluso de manera virtual.
Y el conocimiento circula con una velocidad impensada hace apenas algunos años.
«Ahora hay mucha innovación y se comparte el conocimiento a nivel global», explicó.
Una conversación entre amigos
La entrevista concluyó con una invitación abierta para continuar fortaleciendo los vínculos entre Argentina y México.
Más allá de las diferencias geográficas, ambos países comparten idioma, raíces culturales y desafíos similares dentro de la actividad funeraria.
«Tenemos muchas similitudes culturales y de idioma», señaló García antes de despedirse.
Mientras el movimiento de la feria continuaba alrededor del stand, quedó una sensación muy clara. Las ferias internacionales ya no son únicamente lugares donde se exhiben productos. Son espacios donde se construyen relaciones, se comparten experiencias y se generan ideas capaces de transformar el futuro de la profesión. Y en ese futuro, la colaboración entre los países latinoamericanos parece destinada a ocupar un lugar cada vez más importante.











