Empresarios, dirigentes y profesionales de distintas provincias debatieron en Rosario sobre los principales desafíos que enfrenta el sector. Entre problemas económicos, regulación e informalidad, surgió una conclusión compartida: sin unidad será imposible defender y fortalecer la actividad funeraria argentina.
La jornada contó con una destacada participación institucional y reunió a integrantes de los Consejos Directivos de las dos federaciones del país, junto a representantes de asociaciones y cámaras de distintas provincias argentinas. Entre las autoridades presentes se encontraban el presidente de FADEDSFYA, Jorge Omar Diniello (Neuquén) y el vicepresidente de FADAF, Fabián Michellis (Buenos Aires); el tesorero FADEDSFYA, Leonardo Uriz (Río Negro) y el secretario de FADAF Alberto Bacigaluppe (Corrientes). También participaron miembros de los cuerpos directivos de ambas federaciones, entre ellos César Gabrieloni y Oscar Rescaldani (Córdoba); Luis Pinilla y Omar Forti (Santa Fe); Roberto Villaverde (Chaco); Cristian Milio y Marcelo Funes (Mendoza), Noraly Berro (Misiones) y Alejandro Llerandi (Formosa), además de otros dirigentes y empresarios que acompañaron las actividades desarrolladas en Rosario.
La presencia conjunta de autoridades de FADEDSFYA y FADAF aportó un significado especial a la jornada, en un momento en que ambas entidades vienen profundizando espacios de diálogo y trabajo compartido en beneficio del sector funerario argentino
La organización local estuvo a cargo de las entidades de Córdoba (AESFAC) y Santa Fe (AESFSF), responsables de la logística y coordinación de las jornadas. Más allá de ello, el programa trascendió el ámbito regional gracias al acompañamiento institucional de FADEDSFYA y FADAF, que respaldaron la iniciativa desde su concepción y avalaron académicamente el proceso de formación.
Ese compromiso quedó reflejado en el significativo hecho de que los certificados entregados a los participantes llevaron la firma de ambas federaciones y cuentan además con el aval Internacional de FIAT-IFTA, un reconocimiento que otorga a la capacitación una dimensión institucional e internacional inédita para este tipo de propuestas en el país.
La discusión comenzó abordando una problemática que atraviesa a numerosas empresas fúnebres; los retrasos en los pagos por parte de algunas obras sociales provinciales y sistemas de cobertura, una situación que en muchos casos genera tensiones financieras cada vez más difíciles de sostener.
Sin embargo, rápidamente el debate dejó en evidencia que el problema excede la cuestión arancelaria.
Varios participantes coincidieron en que las dificultades para negociar mejores condiciones no pueden analizarse únicamente desde la relación con contratantes, obras sociales o compañías de seguros. La verdadera debilidad aparece cuando el propio sector se presenta dividido.
Uno de los conceptos más repetidos durante el intercambio fue que las empresas funerarias han perdido capacidad de negociación precisamente porque suelen actuar de manera aislada.
La existencia de múltiples asociaciones, cámaras y federaciones, muchas veces con agendas diferentes, termina debilitando las posiciones comunes frente a contratantes, organismos públicos y otros actores del mercado.
«Si no nos paramos del mismo lado de la vereda alguna vez, no vamos a cambiar nada», fue una de las reflexiones que sintetizó el espíritu de la discusión.
En ese contexto, varios dirigentes destacaron los avances logrados en los últimos años a través del diálogo entre distintas entidades representativas. La reducción de diferencias en valores de referencia para determinados convenios fue señalada como un ejemplo concreto de que la cooperación genera mejores resultados que la competencia interna.
Pero la cuestión económica no fue el único tema de preocupación.
A medida que avanzó el intercambio surgieron otras problemáticas que muchos empresarios consideran incluso más graves que los conflictos arancelarios.
Entre ellas apareció la creciente informalidad dentro de la actividad, las diferencias regulatorias entre provincias y la falta de controles uniformes sobre determinados procesos funerarios y crematorios.
Varios participantes manifestaron su inquietud por prácticas que, además de afectar la competencia leal, comprometen la imagen general del sector ante la sociedad.
El debate también puso el foco en la necesidad de avanzar hacia marcos normativos más claros. Desde la provincia de Santa Fe se compartió la experiencia de trabajo conjunto con organismos públicos para elaborar proyectos vinculados a la regulación de crematorios, una temática que genera creciente preocupación en distintas jurisdicciones.
La discusión dejó en evidencia una realidad compleja; Argentina posee regulaciones, controles y mercados muy diferentes según cada provincia, lo que dificulta la construcción de soluciones homogéneas.
Por esa razón, varios referentes coincidieron en que las entidades empresarias deben asumir un papel más activo en la elaboración de propuestas antes de que las regulaciones sean definidas exclusivamente por los organismos estatales.
Otro aspecto que despertó preocupación fue la creciente presión competitiva dentro del propio mercado funerario.
Empresarios de distintas regiones compartieron experiencias donde la competencia basada exclusivamente en el precio comienza a desplazar otros factores vinculados con la calidad del servicio, la inversión, la profesionalización y la atención a las familias.
La discusión recordó que la actividad funeraria no puede analizarse únicamente como una prestación comercial. Detrás de cada servicio existen responsabilidades humanas, sanitarias, legales y sociales que exigen estándares mínimos de calidad y profesionalismo.
En varios momentos apareció una idea que atravesó todo el debate; la necesidad de mirar al sector como una cadena integrada.
Crematorios, cementerios, empresas funerarias, trabajadores, asociaciones empresarias y organizaciones sindicales forman parte de un mismo ecosistema. Cuando cada actor intenta resolver sus problemas de manera aislada, las soluciones suelen ser parciales y temporales.
Por el contrario, cuando las distintas partes logran sentarse en una misma mesa, las posibilidades de encontrar respuestas duraderas aumentan considerablemente.
Más allá de las diferencias de opinión que surgieron durante la jornada, el consenso final fue claro: los desafíos actuales del sector funerario argentino no se resolverán únicamente con mejores aranceles ni con nuevas tecnologías. La sostenibilidad futura de la actividad dependerá también de la capacidad de construir acuerdos, fortalecer las instituciones representativas, combatir la informalidad y generar reglas claras que permitan competir en igualdad de condiciones.
La cuestión legislativa ocupó también una parte importante del intercambio.
Durante el debate se recordó que en años anteriores distintas entidades del sector trabajaron en la elaboración de proyectos de regulación funeraria de alcance nacional, convocando especialistas, universidades y referentes de diversas provincias. Sin embargo, muchos de esos esfuerzos encontraron dificultades para avanzar debido a una realidad que los participantes reconocieron como ineludible y es que la actividad funeraria depende en gran medida de regulaciones provinciales y municipales.
Por esa razón, varios referentes coincidieron en que las transformaciones deberían comenzar desde las jurisdicciones locales.

La propuesta planteada durante la jornada fue avanzar desde los municipios hacia las provincias y posteriormente hacia una eventual armonización nacional. Según se explicó, es en el ámbito municipal donde se ejerce gran parte del control sobre la actividad mortuoria y donde se presentan muchos de los problemas cotidianos que afectan al sector.
Algunos ejemplos compartidos durante el encuentro mostraron que este camino ya está dando resultados. Se mencionaron experiencias vinculadas a la regulación de la tanatopraxia, la habilitación de empresas funerarias y los controles sobre procesos de inhumación y cremación, iniciativas que surgieron del trabajo conjunto entre empresarios, asociaciones y autoridades locales.
Otro aspecto que generó amplio consenso fue la necesidad de involucrar más activamente a la sociedad en estas discusiones.
Varios participantes sostuvieron que muchas veces el sector intenta resolver sus problemas únicamente a través de negociaciones institucionales o gubernamentales, cuando en realidad el principal destinatario de cualquier regulación debe ser el ciudadano.
Desde esta perspectiva, las futuras acciones deberían orientarse a informar a la comunidad sobre sus derechos, sobre la importancia de exigir servicios adecuados y sobre la necesidad de contar con empresas que trabajen bajo estándares claros de calidad y transparencia.
La protección del consumidor fue presentada como una herramienta capaz de impulsar mejoras para toda la actividad. Cuando las familias conocen sus derechos y comprenden el valor de un servicio funerario profesional, se fortalece también la posición de las empresas que trabajan dentro de la legalidad y con altos estándares de calidad.
Sin embargo, el momento más significativo de la jornada probablemente llegó cuando el debate dejó de centrarse en cuestiones normativas o económicas para enfocarse en un tema mucho más profundo: la necesidad de unidad.

Representantes de distintas provincias coincidieron en que el principal desafío no siempre se encuentra fuera de la actividad. Muchas veces, señalaron, las mayores dificultades surgen dentro del propio sector, cuando las diferencias institucionales impiden construir posiciones comunes frente a problemas compartidos.
Empresarios de Corrientes, Chaco, Mendoza, Santa Fe, Córdoba y otras provincias aportaron ejemplos concretos de negociaciones exitosas que solo pudieron concretarse cuando distintas organizaciones decidieron trabajar juntas.
Si hubo un tema que atravesó toda la discusión desarrollada en Rosario fue la necesidad de construir una mayor unidad institucional dentro del sector funerario argentino.
Uno de los momentos más significativos de la charla surgió cuando Alberto Bacigaluppe, presidente de la Asociación de Corrientes tomó la palabra para retomar una idea que había sido planteada al comienzo de la jornada; la necesidad de que las federaciones dejen de verse como adversarias y comiencen a trabajar en objetivos comunes.
«Yo pertenezco a FADAF y quiero retomar las palabras del presidente de FADEDSFYA cuando manifestó que tenemos que unirnos. Creo que esa es la palabra correcta. Acá tienen que estar FADAF y FADEDSFYA todos juntos porque no nos estamos dando cuenta de dónde están los verdaderos adversarios y durante mucho tiempo terminamos siendo adversarios entre nosotros», expresó.
Su intervención generó especial atención porque no se trató solamente de una declaración de principios. El dirigente compartió una experiencia concreta que demostró cómo la cooperación entre provincias permitió obtener mejores resultados frente a una compañía aseguradora.
Según relató, una negociación encarada únicamente desde Corrientes no había logrado avances significativos. Sin embargo, cuando decidieron trabajar en conjunto con la provincia del Chaco y presentarse con una posición común, la situación cambió.
«Yo me fui a pelear solo por Corrientes y no pude conseguir nada. Cuando me uní con Chaco y fuimos juntos a plantear el costo del servicio, les dijimos: ‘No tenés servicio ni en Corrientes ni en Chaco’. Ahí hicimos fuerza y logramos cambiar la situación. No es un gran precio, pero realmente nos sirve a todos», explicó.
Para muchos de los presentes, el ejemplo sintetizó una realidad que se repitió durante toda la jornada y las empresas y asociaciones difícilmente puedan enfrentar solas los desafíos que plantea el mercado actual, mientras que las acciones coordinadas aumentan significativamente la capacidad de negociación.
El dirigente correntino fue incluso más allá al referirse al vínculo entre las dos principales federaciones del sector.
«Creo que ese es el camino. Tenemos que unirnos porque si no nos unimos nos van a pasar por arriba», afirmó, antes de dirigir un mensaje directo a las autoridades presentes: «Señor presidente, le deseo suerte con el presidente de mi federación. Caminen juntos, porque nosotros los vamos a apoyar».
Sus palabras fueron recibidas con aprobación por gran parte del auditorio y terminaron convirtiéndose en una de las conclusiones más contundentes del encuentro y sin dudas la más ovacionada y aplaudida.
Porque más allá de las diferencias institucionales, regionales o sectoriales, el debate de Rosario dejó una sensación compartida, que los desafíos que enfrenta la actividad funeraria argentina son demasiado importantes para ser afrontados desde posiciones aisladas.
La profesionalización, la defensa de la actividad, la mejora de los convenios, la lucha contra la informalidad y la construcción de nuevos marcos regulatorios aparecen hoy como objetivos que requieren un esfuerzo colectivo. Y en ese contexto, la unidad dejó de ser una consigna para transformarse en una necesidad estratégica para el futuro del sector.











